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Cómo limpiar la madera en exteriores

como limpiar la madera en exteriores

Las casas que disponen de jardín tienen la ventaja adicional de contar con un espacio natural que ofrece múltiples posibilidades de decoración. Además de cuidar las plantas y los árboles presentes en la zona verde, es fundamental realizar un correcto mantenimiento de las superficies de madera para que no pierdan ni un ápice de su esplendor. Es el caso de la tarima de exterior, a la que es necesario tratar con cierto esmero para protegerla de las inclemencias de la climatología. Y es que la madera que está a la intemperie sufre un desgaste mucho mayor que la de interior por la acción del sol, la lluvia y el viento.

Especiales cuidados hay que tener, sobre todo, si la vivienda está ubicada en un enclave con notables variaciones. Por ejemplo, si tiene que soportar altas temperaturas y muchas horas de sol durante los meses estivales y, en el otro extremo, los rigores de un largo y frío invierno. Asimismo, las zonas en las que se registran abundantes precipitaciones también obligan a prestar más atención a la tarima de exterior. Estas condiciones no son favorables para la madera, por lo que es esencial llevar a cabo una serie de pautas para su limpieza y mantenimiento.

Productos específicos

Existen en el mercado varios productos especialmente indicados para cuidar la tarima de exterior. Entre ellos, podemos destacar el barniz de poliuretano, que se utiliza con frecuencia para tratar las superficies de madera que se encuentran en exteriores. Esta sustancia es muy eficaz para sellar las grietas que aparezcan y así evitar que se hagan más grandes. Si no se procede a efectuar esta operación, las consecuencias pueden ser muy graves y la tarima puede terminar muy dañada. No obstante, para evitar que surjan grietas lo mejor es que la tarima se diseñe a medida. Empresas como Pergoexpert son especialistas en este tipo de trabajos.

Y es que el agua de lluvia penetra en estas fisuras, algo que puede resultar sumamente perjudicial si se alcanzan temperaturas muy bajas. ¿El motivo? Porque, si el agua se congela, provocará que la madera de la tarima de exterior se vea forzada a contraerse y dilatarse continuamente. Estos movimientos causarán que las grietas se agranden cada vez más. En el peor de los casos, pueden incluso producirse quiebras, cuya solución es mucho más compleja.

El sol también es un agente dañino para la tarima de exterior si su intensidad es muy fuerte y se acumulan muchas horas al año. Para intentar paliar esta situación, es recomendable utilizar un aceite o producto protector para inhibir la acción de la radiación solar. De este modo, la tarima no perderá su color y su brillo. Este tipo de cuidados para minimizar los efectos adversos de la climatología deben llevarse a cabo al inicio del otoño, el invierno y el verano. Para efectuar las labores de limpieza habituales, basta con aplicar agua con un producto jabonoso.

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